
Los hechos reales: Munich, 1972
Los sucesos ocurridos durante las Olimpiadas de Munich en 1972 tienen el dudoso honor de ser el primer atentado seguido en directo a través de la televisión. La madrugada del 4 al 5 de Septiembre del mismo año, ocho miembros de la organización terrorista Septiembre Negro asaltaron las viviendas del equipo olímpico israelí matando en un primer momento a dos de sus integrantes y tomando como rehenes a otros nueve. Sus reclamaciones: la excarcelación de 234 presos palestinos en el Estado de Israel y de dos más, en cárceles de Alemania y su traslado a Egipto. Si no se cumplían, darían muerte a todos los rehenes. Israel se negó a negociar y seguidamente se trató de planear un rescate, para el que dicho país ofreció a Alemania el envío de un grupo de fuerzas especiales. El país anfitrión de los Juegos rechazó la ayuda. Después de horas de negociaciones, las autoridades facilitaron a los terroristas un transporte para El Cairo y todos, secuestradores y secuestrados, fueron trasladados a un aeródromo cercano a la ciudad de Munich, donde la policía alemana había tendido una trampa con la esperanza de liberar a los rehenes. Sin embargo, la coordinación de esta operación de rescate fue cuanto menos defectuosa. Los terroristas tuvieron demasiado tiempo para percatarse de que habían caído en una trampa. En una hora murieron cinco miembros de Septiembre Negro, un policía alemán y los nueve deportistas israelíes secuestrados. Tres de los secuestradores sobrevivieron. Fueron capturados, encarcelados y liberados meses después por las autoridades alemanas como parte de la negociación de un secuestro aéreo a manos de terroristas palestinos.
Sorprendentemente, estos hechos no tuvieron una excesiva repercusión en la celebración de los Juegos. La competición se suspendió el 5 de septiembre, día del secuestro, pero se reanudó al día siguiente con un homenaje a los muertos en el que, incomprensiblemente, el presidente del Comité Olímpico ni siquiera mencionó a los deportistas asesinados. Durante aquel acto la bandera olímpica y las de numerosos países ondearon a media asta en señal de duelo, no así las de varios países árabes que veían en aquel acto una claudicación ante Israel.
Lo que siguió nunca fue noticia. Oficialmente, Israel respondió al atentado el 9 de septiembre bombardeando bases de la OLP en Siria y en Líbano Pero, al mismo tiempo, la primera ministra Golda Meir y el "Comité X" del Gabinete israelí autorizaron otra misión de la que nunca se hablaría. Se ordenó al Mossad (el servicio secreto israelí) encontrar y asesinar a los supuestos responsables de la matanza de Munich y a diversos miembros de la OLP (Organización por la Liberación de Palestina) en una operación denominada “La Cólera de Dios"; el complot terrorista más osado y agresivo de la historia moderna, un programa de asesinatos tan controvertido como eficaz, con el lema sempiterno de "quien trabaje, colabore o simpatice con la OLP, está mejor muerto que vivo". A pesar de que el Gobierno y el Mossad no hayan reconocido nunca la existencia de este equipo de asesinos, un cierto número de libros y de documentales, basándose en fuentes internas (entre otros, dos generales israelíes lo confirmaron públicamente: el general Aharon Yariv en un documental de la BBC en 1993, y el general Zvi Zamir en una entrevista del programa "60 minutes" en 2001.), han ofrecido detalles acerca de cómo y por qué la "Operación Cólera de Dios" cumplió con su objetivo. Aquí comienza la historia de "Munich".

La polémica
“Hemos perdido a Hollywood y hemos perdido a Spielberg. Spielberg no es un amigo de Israel. Spielberg no es amigo de la verdad”. Estas palabras dedicadas a la película que tratamos provienen de Jack Engelhard, autor entre otras de la novela Una proposición indecente en la que se basó la famosa película homónima de Adrian Lyne, y pueden resumir de forma tajante una parte, al menos la más escandalosa, de las reacciones que Munich ha causado. “Con Munich, Spielberg corre el riesgo de dañar la imagen que adquirió entre los judíos norteamericanos y también entre los israelíes con La lista de Schindler”. Esta frase, publicada en The New York Times, recoge toda la polémica alrededor de la película. Gran parte de la comunidad judía ha visto como una ofensa la crítica que hace Spielberg a los métodos del Estado de Israel para combatir el terrorismo. La película ha sido acusada de pro-israelí por los árabes, de pro-árabe por los israelíes y hasta de ser neutral. La clave de este absurdo nos la da el propio Spielberg: “Una de las tareas que tuvimos con el guionista Tony Kushner fue no satanizar a nadie”. Sin embargo, este intento de ver el conflicto de forma neutral, sin buscar buenos ni malos, ha sido tachado de simplista e insultante.
Buena parte de la polémica en torno a la película deriva de una de las fuentes de las que se ha servido Spielberg: el libro “Vengeance” (Venganza), escrito por el periodista canadiense George Jonas y publicado en 1984. En él se narran las acciones de cinco miembros del servicio secreto israelí y como éstas afectan al grupo, y fue escrito a partir del testimonio de un agente que presuntamente tomó parte en la operación de búsqueda y asesinato de los responsables del atentado de Munich. “Creo que es una tragedia que una persona de la talla de Steven Spielberg, que ha hecho filmes tan maravillosos, haya basado esta película en un libro que es una falsedad”. Estas palabras provienen de David Kimche, un oficial del Mossad. Afirmación que se puede contrastar con declaraciones del propio Jonas sobre su libro: “No creo en esa noción cínica de que lo que es terrorismo en un hombre sea lucha por la libertad en otro. Los terroristas se definen no por sus propósitos políticos sino por los medios que utilizan para conseguirlos”. Tony Kushner, guionista de Munich, añade lo que muchos de sus críticos no han querido ver, que su película no es una reconstrucción fiel de los hechos: "Es una historia llena de paradojas y contradicciones. Es además una historia sobre una operación secreta, de modo que no se sabe nada a ciencia cierta y probablemente nunca se sabrá, así que nos permitimos inventar y tratar a estos personajes a un nivel más humano. Creo que hemos creado una muy escrupulosa obra de lo que yo llamaría ficción histórica”.
Ambas partes, palestinos e israelíes, se quejan de no haber sido consultados sobre los hechos que refleja la película de Spielberg, sin pensar que lo que busca el director no es una reconstrucción fiel de la historia, probablemente imposible debido al secretismo que la rodea, sino una reflexión. “Cuando me preguntaba por qué hacía la película, me respondía que debía contener un pedido de paz. Porque el mayor enemigo no es Israel o Palestina, sino la intransigencia. Cada uno ve en el otro el reflejo de un opresor mayor, y eso es lo que lleva al conflicto centenario entre árabes e israelíes”. Añade, “creo además que ningún libro ni ninguna película pueden solucionar el problema de Oriente Medio. Pero el intento vale la pena: creo que si los cineastas tienen el coraje de tocar ciertos temas es bueno para todos”.
Entre la crítica cinematográfica se puede leer de todo: algunos destacan un exceso de metraje (la película dura 2 horas y 42 minutos), la frialdad y falta de emoción de la propuesta y cierta obviedad en la presentación del tema moral que trata. Otros destacan la valentía de Spielberg al enfrentarse a un asunto como éste, que no solo da de lleno en la política del ojo por ojo de Israel sino que va más allá cuestionando lo que es legítimo en la lucha contra el terrorismo, un tema de candente actualidad. No son pocos los que alaban la habilidad cinematográfica de Spielberg para trazar una historia que, en el fondo y ante todo, es una película de suspense, y destacan el tono sombrío de la cinta. En ocasiones, leyendo diversas críticas da la impresión de que se habla de películas diferentes, lo que me lleva a pensar que estamos ante una de esas cintas que hay que ver para opinar porque despiertan pasiones, odios e indiferencias sin un patrón lógico.

La película
Éste es quizás el proyecto que más se ha mantenido en secreto en la carrera de Spielberg, algo que sorprende al recordar el circo vivido con la promoción de
Ficha Técnica
Dirección: Steven Spielberg.
País: USA.
Año: 2005.
Duración: 164 min.
Género: Thriller, drama.
Interpretación: Eric Bana (Avner), Daniel Craig (Steve), Ciarán Hinds (Carl), Mathieu Kassovitz (Robert), Hanns Zischler (Hans), Geoffrey Rush (Ephraim), Ayelet Zurer (Daphna), Omar Metwally (Ali), Ami Weinberg (General Zamir), Michael Lonsdale (Papa), Valeria Bruni Tedeschi (Sylvie), Yvan Attal (Tony), Lynn Cohen (Golda Meir).
Guión: Tony Kushner y Eric Roth; basado en el libro de George Jonas.
Producción: Kathleen Kennedy, Steven Spielberg, Barry Mendel y Colin Wilson.
Música: John Williams.
Fotografía: Janusz Kaminski.
Montaje: Michael Kahn.
Diseño de producción: Rick Carter.
Vestuario: Joanna Johnston.
Estreno en USA: 23 Diciembre 2005.
Estreno en España: 27 Enero 2006.
Fuentes:
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